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El falso dilema de la equilibrista


¿Cómo dar el salto y apostar a crecer en el negocio si no se cuenta con el capital suficiente? ¿Cómo poder crecer si no tengo recursos para invertirlos en contratar personal o mejorar la infraestructura?

Para dar respuesta, vamos a ponernos en un ejemplo: el de una mamá independiente y soltera que se hace cargo de buena parte de la mantención de sus hijos y que además lleva su empresa.

El papá de los niños pone mil excusas para contribuir con una porción mayor del presupuesto más allá del pago del colegio y los seguros. Así que la mamá es la que asume todos los demás gastos.

Ella tiene una vocación por dar a sus hijos una buena calidad de vida y eso significa, para ella, mantener todos los hábitos a los que están acostumbrados; hábitos que demandan un presupuesto importante.

La empresa creada por esta madre soporta, por tanto, una presión salarial muy alta. La gerente, necesita ganar mucho y, como es la dueña, se ha fijado un sueldo por encima del promedio en el mercado para una empresa de ese tipo.

Ese sueldo alto complica a la empresa. Hace difícil la contratación de otras personas que aligeren el trabajo o que se cuente con presupuesto para invertirlo en hacer publicidad.

Pero, además, el sueldo de la dueña, “gerenta”, “La Sra. Hace-Todo”, se come todas las utilidades y, por tanto, no hay manera de contar con recursos propios para hacer las inversiones necesarias para lograr el estirón empresarial ansiado.

El estrés que genera, en la empresaria o el empresario, la presión familiar por un gasto muy alto no permite hacer planes de mediano y largo plazo. Sin dinero en las cuentas, uno empieza a volverse loco y a atender solo y exclusivamente lo urgente, pateando lo importante a un futuro que no tiene cuando llegar.

La economía familiar no debe mezclarse con la de la empresa. El dueño debe de tener un salario y este debe ser fijo. Debe además tener criterio de mercado. ¿Pero qué hago con mi presupuesto familiar? Aunque suene duro, la única respuesta posible es: adecúalo a tu sueldo.

Recuerda que la empresa es una persona jurídica que para crecer también necesita ahorrar.

Este artículo salió publicado en el suplemento Mi Empresa del diario El Comercio el domingo 5 de agosto del 2012.

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